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El Campus de HUesca de Unizar y el CSIC participan en el proyecto europeo BRET para integrar biodiversidad en el desarrollo de las energías renovables

Este estudio, con una duración de 36 meses, reúne a equipos de cinco países europeos

El proyecto, enmarcado en el partenariado europeo Biodiversa+, desarrollará herramientas y metodologías para integrar criterios ecológicos en la planificación y evaluación de infraestructuras renovables

En España, se analizarán los efectos de grandes instalaciones fotovoltaicas sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, con el estudio del caso del complejo fotovoltaico Samper–Escatrón–Chiprana

Investigadores del Campus de Huesca –adscritos al IUCA y la EPS– y del Instituto Pirenaico de Ecología y la Estación Experimental Aula Dei participan en esta iniciativa

La Comisión Europea  y, en su parte española, la Agencia Estatal de Investigación financian el proyecto
El investigador Jaume Tormo en una instalación solar

La Universidad de Zaragoza y el CSIC participan en el proyecto europeo BRET para integrar biodiversidad en el desarrollo de las energías renovables

 

(Huesca, 2 de marzo de 2026). Investigadores del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza y del CSIC en Aragón participan en el proyecto europeo BRET (Evidence-Based Strategies for a Biodiversity-positive Renewable Energy Transition), una iniciativa internacional que trabajará durante tres años en el desarrollo de estrategias basadas en evidencia científica para que la expansión de las energías renovables sea compatible con la conservación de la biodiversidad.

El proyecto se desarrolla en el marco del partenariado europeo Biodiversa+ y reúne a instituciones de Suecia, España, Países Bajos, Moldavia y Eslovenia. Está coordinado por la Universidad de Lund (Suecia) y cuenta con participación española a través de especialistas de la sede oscense de la Universidad de Zaragoza, adscritos al Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA-UZ) y a la Escuela Politécnica Superior; y del Instituto Pirenaico de Ecología (que coordina las acciones en España) y la Estación Experimental Aula Dei, por parte del CSIC.



 

Una transición energética con criterios ecológicos

“La transición hacia energías renovables es un elemento central en las políticas de descarbonización. Sin embargo, su despliegue puede generar impactos sobre especies y ecosistemas si no se planifica adecuadamente”, explican sus responsables. El proyecto BRET aborda este reto, precisa, desde una perspectiva interdisciplinar que combina ecología, análisis espacial, modelización, ciencias sociales y economía ambiental.

El objetivo general de esta iniciativa es desarrollar herramientas y marcos metodológicos que permitan integrar criterios de biodiversidad en la planificación espacial, la evaluación de impactos y la gobernanza de proyectos de energía eólica (terrestre y marina), solar fotovoltaica, hidroeléctrica y bioenergía.

BRET trabajará en tres líneas principales: la integración de información ecológica en la selección de emplazamientos; la evaluación ecológica a lo largo de todo el ciclo de vida de las infraestructuras y el desarrollo de metodologías de valoración ecológica, económica y sociocultural para apoyar la toma de decisiones.



 

Un análisis aplicado a los parques fotovoltáicos

Así, una parte del trabajo que se realiza en España está orientado al desarrollo de instrumentos económicos que permitan integrar la biodiversidad en la planificación pública y privada de esos proyectos energéticos. La percepción social de los impactos y la valoración económica de los mismos son dos aspectos sobre los que trabajan científicos del Instituto Pirenaico de Ecología, con Begoña Álvarez –que lidera globalmente el proyecto BRET- y Miguel Sevilla a la cabeza.

Además, la Universidad de Zaragoza participa activamente, junto al CSIC, en uno de los seis estudios de caso europeos del proyecto. El equipo de trabajo desarrolla un análisis aplicado en el parque fotovoltaico Samper–Escatrón–Chiprana (Zaragoza), propiedad de GALP, situado en el valle del Ebro y próximo a un lago hipersalino de alto valor ecológico.

Este estudio contempla muestreos de biodiversidad (plantas, aves y artrópodos del suelo), evaluación de servicios ecosistémicos como la captura de CO₂ y la provisión de agua, seguimiento de nutrientes y modelización hidrológica y microclimática.

Los investigadores de la Escuela Politécnica Superior del Campus de Huesca Jaume Tormo, José Manuel Nicolau, Rocío López Flores y César González, trabajan en esta línea, junto a David Moret y Carmen Castañeda de la Estación Experimental de Aula Dei (Zaragoza).

El objetivo es comprender los impactos asociados a este tipo de equipamientos y diseñar medidas de manejo que favorezcan resultados positivos para la biodiversidad.

“Estamos en una fase dedicada a conocer los efectos –negativos o positivos- sobre los ecosistemas, de estos complejos fotovoltaicos, que se instalan en muchas ocasiones sobre antiguas parcelas agrícolas”, señala Jaume Tormo. “El propósito es aprender cómo mejorar estas instalaciones para reducir sus consecuencias negativas”. Entre otras labores se está estudiando la renaturalización de estos espacios poblados de placas solares, aprovechando la regeneración del suelo que facilita su cambio de uso.

BRET cuenta con financiación de la Comisión Europea y , en sus proyectos en España con la de la Agencia Estatal de Investigación del Gobierno central.

 

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